Con la vegetoterapia autoorientada (SOV) conseguí una nueva vida y un nuevo cuerpo

fikk nytt liv

Con la vegetoterapia autoorientada (SOV) conseguí una nueva vida y un nuevo cuerpo”, declaró un paciente de Kjell Standal, en Bergen, Noruega.

En un ambiente agradable con el terapeuta, recibió dos instrucciones precisas. En primer lugar, fue importante comprender que debería hacer el trabajo por sí mismo. El terapeuta también enfatizó que le acompañaría en todo el camino hasta salir de la oscuridad. Esto le infundió seguridad y confianza.

Desde la primera sesión del tratamiento, aparecieron imágenes en mi mente y ocurrieron muchas cosas. Eventualmente ocurrió algo que me pareció importante. Tuve que preguntarle al Sr. Standal qué estaba ocurriendo y me explicó que estaba liberando ira acumulada.”

El dolor en el tórax desapareció rápidamente pero el camino a recorrer sería largo. “Sentí como que había una enorme pila de panqueques de distintos grosores que debía atravesar. Cada vez que avanzaba un poco y me sentía puro como un bebé recién nacido, aparecía una nueva ronda de oscuridad. He tenido que cancelar vacaciones y volver a casa para el tratamiento y he tenido grandes recaídas en casa. Sin embargo, en el proceso obtuve una nueva vida, he recobrado mi energía y tengo una fe renovada en el futuro. El tiempo que paso con mi familia está totalmente renovado y tengo nuevas esperanzas en lo que deparará el futuro y quién se revelará conmigo”, afirma.

A través del tratamiento, ha aclarado unos cuantos incidentes de su niñez que no podía recordar por sí mismo. Además, en cuanto a los incidentes que sí recordaba, ahora comprende las consecuencias que realmente tuvieron en su desarrollo. Por ejemplo, estos incidentes pueden incluir comentarios y declaraciones de adultos en sus primeros años de vida. Las palabras que como niño tuvo que aceptar e interpretar como derecho de los adultos pero en realidad fueron latigazos en su cuerpo.

Revela los secretos del cuerpo

– La vegetoterapia está orientada por la experiencia con muy pocas palabras.

Si, en la primeras horas, el paciente no experimenta nada significativo, puede rendirse”, comenta Kjell Standal, psicólogo, especialista en psicología clínica y neuropsicología clínica además de vegetoterapeuta con su propio consultorio en Bergen.

El cuerpo recuerda

¿Cómo es posible que el cuerpo recuerde incidentes que usted ha olvidado hace tanto tiempo? “Todos hemos conocido personas que dicen algo amable e intentan sonreír aunque nos damos cuenta de que están mostrando los dientes. Esto hace que, muy probablemente, usted confíe en el mensaje corporal en lugar de en las palabras y la sonrisa fingida. La persona no sabe realmente de qué se trata, pero el cuerpo recuerda y comunica su historia y su dolor.
Los cuerpos pueden transmitir que las personas cargan con muchas cosas. Algunas personas cargan con la vida de otras, en el sentido de que se responsabilizan por otros más allá de lo aceptable. ¡Esto puede acarrear dolor en los brazos y doblar la espalda! Algunos sienten miedo crónico e interactúan con otros con miedo, sin recordar qué los asustó tan profundamente que la emoción persiste. El objetivo de la vegetoterapia es curar a la persona íntegramente: los pensamientos, las emociones y el cuerpo. Este es un proceso que requiere tiempo.”

Desde la niñez

Para la mayoría de las personas, el dolor y el sufrimiento pueden remontarse a los primeros años de la niñez, cuando se desarrolló la personalidad en estrecho contacto con quienes les cuidaban. Muchos de los pacientes que buscan este tratamiento comparten cuatro incidentes traumáticos. Han sido golpeados, alimentados a la fuerza, encerrados o abusados. Por lo general, estas son circunstancias de las que el paciente no es consciente pero que se descubren con el tiempo.

Los niños tiene una gran capacidad de perdonar a sus padres. Deben hacerlo para lograr sobrevivir físicamente. Alguien debe vestirles, alimentarles y cobijarles. Desde mi punto de vista, no tiene sentido hablar de una niñez feliz, en cambio podría decirse que ha sido más o menos dramática. Para muchos, el problema es que han dejado de lado el dolor y se aferran a una ilusión, para tener, por lo menos, algo valioso que recordar”, afirma Standal.

El tratamiento implica que el paciente se centre en las señales de su cuerpo y, gradualmente, pueda penetrar más y más en su propio conflicto. Los comentarios, preguntas y sugerencias del terapeuta, en base a la observación de los síntomas físicos, pueden ayudar.
“A veces, vemos que aparecen durante el tratamiento manchas rojas de golpes, pueden volver a aparecer moretones donde los hubo e incluso algún hilo de sangre. Esto es extraño y difícil de comprender, pero, para algunos, es parte del proceso de curación.
El terapeuta cuenta con una amplia experiencia en leer el historial de desarrollo de la persona mediante la observación visual y el registro del cuerpo. El lenguaje corporal, los modos y la conducta, además de la postura, el timbre de voz, los gestos y la distribución de la grasa se estudian exhaustivamente. Dependiendo de cómo se presenta el paciente al acostarse en el banco, el terapeuta crea una hipótesis de cómo deberá realizarse el tratamiento.

Los conflictos básicos que son el origen del dolor deberían aparecer gradualmente en la consciencia del paciente para tener una nueva oportunidad de sobrellevarlos. Por ejemplo, se debe dejar expresar totalmente la ira que se contuvo en la niñez. Volver a vivir los incidentes dolorosos es un prerrequisito para la liberación”, afirma Kjell Standal.

La vegetoterapia es un método terapéutico cuyo punto de partida son los bagajes emocionales que se manifiestan físicamente. El tratamiento irrespetuoso, las golpizas y el abuso se arraigan profundamente y conllevan dolor y sufrimiento. Con ayuda del tratamiento, es posible descubrir los secretos del cuerpo, las experiencias olvidadas, reprimidas o que ocurrieron antes de que el paciente pudiera verbalizarlas.

Yacer con las rodillas levantadas y las plantas de los pies sobre el banco aumentará las posibilidades de que el paciente explore su interior y escuche las historias de su cuerpo. La posición se basa en lo que Standal explica es la posición humana básica. Su nombre deriva de la similitud con la posición fetal en el vientre de la madre y la posición de los bebés al acostarlos de espaldas. El niño levanta sus piernas, con las rodillas sobre el estómago y esto que permite el libre movimiento de la pelvis. En el transcurso del tratamiento, los pacientes espontáneamente se moverán como bebés.

La primera instrucción es pedir al paciente que libere su mente de pensamientos y respire normalmente. Cuando el paciente yace de esta manera, la presión arterial desciende y se activa el sistema vegetativo. Así, los lugares perturbados del sistema también se activará y los síntomas aumentarán. Este es un buen punto de partida del tratamiento.

En la vegetoterapia autorregulada y orientada a la experiencia, diseñada por Victor Lindén y desarrollada por Standal, el terapeuta no debería usar el contacto físico para abordar al paciente. El tratamiento debe continuar al ritmo del propio paciente; el contacto físico que no se considera y acepta cuidadosamente y que el paciente no comprende puede tener efectos perjudiciales. El paciente debería tener siempre contacto visual con el terapeuta.

Wilhelm Reich, un médico que comenzó en el grupo de Freud y que, más adelante, siguió su propio camino, fue quien desarrolló inicialmente la vegetoterapia. Entre otras cosas, le interesaba el sistema nervioso autónomo (no voluntario) y sus efectos en la manera en la que percibimos y reaccionamos a las cargas, tanto físicas como emocionales. El sistema nervioso autónomo, el sistema inmune y los ejes hormonales constituyen el sistema vegetativo. Las enfermedades, tanto físicas como mentales, pueden considerarse perturbaciones del sistema vegetativo.

En el siguiente enlace encontrará más información sobre el tratamiento.

https://vegetativetraining.wordpress.com/mi-experiencia-personal-entrenamiento-vegetativo/